Diccionario práctico para estudiantes hispanoamericanos de 12 a 18 años.
El “Diccionario práctico del estudiante”, que contiene más de 30 mil voces, muchas de ellas representativas del léxico americano. El diccionario “contiene el vocabulario fundamental que un estudiante de enseñanza secundaria debe manejar, es normativo porque da pautas ortográficas y sintácticas, y, sobre todo, es “útil, manejable” y didáctico.”
Es algo más reducido que esa obra dirigida a los estudiantes españoles, pero, como aquella, es también una obra panhispánica, porque refleja el español común a todos los países hispanohablantes y porque son las Academias las que, con sus sugerencias, han ido enriqueciendo el vocabulario de cada país.
Términos como “discar”, esa palabra que en América equivale a marcar números en el teléfono; “estadía” (estancia), “fuereño” (forastero), “clóset” (armario empotrado), “metiche” (entrometido) o “sinsonte” (pájaro cantor americano) son algunos de los múltiples americanismos que contiene el “Diccionario práctico del estudiante”.
Un plato de “judías” o de “habichuelas” no se dice igual en toda América. Sinónimos de este alimento son las palabras “chaucha”, “ejote”, “poroto”, “caraota”, “fréjol” o “frijol”.
El “escaño” que ocupa un parlamentario se convierte en “banca” o “curul” en algunos países de América, y las siglas DVD se pronuncian en España “de-uve-de” y en este lado del Atlántico es “de-ve-de”.
El nuevo diccionario contiene numerosos ejemplos para facilitar la comprensión de los términos e incluye asimismo tres apéndices con información sobre los numerales, la conjugación verbal y la ortografía.
Algunos extranjerismos figuran ya adaptados a la grafía del español, como “zum” o “travelín”, y otros se expresan en cursiva, como “best seller”.
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